El médico usó una aguja o un pequeño tubo (catéter) para drenar el quiste. A continuación, inyectó una sustancia química (esclerosante) en el quiste. Esta sustancia dañó el quiste para evitar que volviera a aparecer.
Es posible que sienta dolor, tenga moretones o note molestias en el lugar donde el médico le introdujo la aguja o el catéter en la piel. Por lo general, estos síntomas mejoran al cabo de uno o dos días.
Probablemente podrá volver a casa el mismo día. Podrá reincorporarse al trabajo o retomar sus actividades habituales tan pronto como se sienta con fuerzas para hacerlo. Sin embargo, evite realizar actividades extenuantes hasta que el médico lo autorice.
Es posible que deba someterse a pruebas de diagnóstico por imagen de seguimiento en unos meses para controlar el quiste. En algunos casos, el quiste reaparece. Si esto ocurre, es posible que sea necesario repetir el procedimiento.