La complicación más habitual de esta prueba es la acumulación de sangre (hematoma) en el lugar donde se insertó el catéter. Suele producirse en la ingle. Puede aparecer como un bulto bajo la piel. El equipo médico suele detectarlo antes de que salga del centro de diagnóstico por imagen. El tratamiento del hematoma consiste en aplicar presión sobre la zona durante unas horas para evitar que aumente de tamaño. Le indicarán que se aplique compresas frías en la ingle durante 24 horas para aliviar el dolor. El hematoma tarda un par de semanas en curarse. Si el bulto aumenta de tamaño o si sigue presente al cabo de 4 semanas, acuda al médico para que lo examine.
Una complicación menos frecuente son los accidentes isquémicos transitorios (AIT) o un ataque cerebral. Un accidente isquémico transitorio o un ataque cerebral se deben a una disminución del flujo sanguíneo al cerebro. Es posible que sienta debilidad en un brazo o una pierna, tenga dificultades para hablar y comprender las palabras, o que sufra una pérdida parcial de la visión o problemas de memoria. Un accidente isquémico transitorio puede durar solo unas horas. Un ataque cerebral puede prolongarse durante días o semanas. También puede tener efectos permanentes. Cuanto más mayor sea, mayor será el riesgo de sufrir un accidente isquémico transitorio o un ataque cerebral tras una angiografía cerebral. Es posible que note estos síntomas en el momento de la prueba, al salir del centro de diagnóstico por imagen o, en ocasiones, días después.